Mujeres RadicalesNacionales

Noveno encuentro Nacional de Mujeres Radicales Declaración de Bariloche

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En Bariloche, Río Negro, más de 1000 mujeres radicales nos encontramos para analizar y discutir la realidad argentina y proponer, desde una perspectiva de género, soluciones concretas a los reales problemas nacionales y sociales.

Lo hacemos trayendo las voces y los testimonios vitales de millones de argentinas de cada rincón del país. Venimos de todas las provincias, de todas las condiciones sociales, de todas las edades, con distintos quehaceres, con distintos grados de responsabilidad, al principio de nuestra vida política o con muchos años de lucha encima. Varias con el tiempo de la lucha por la conquista de la democracia que el año que viene cumplirá 40 años.

Este encuentro es el primero después del aislamiento por el COVID19. Entonces también sufrimos la desigualdad por las estructuras culturales, económicas y sociales. Por eso fuimos las más afectadas a la vez que sumamos a las tareas específicas del cuidado una participación encomiable en las investigaciones científicas. Hemos sufrido la pandemia de un modo singular por nuestra condición de mujer en nuestros hogares, trabajo, hospitales y centros sanitarios.

En la crisis está la oportunidad y en este caso para políticas sociales y de género. Las secuelas son profundas y hacen falta políticas para la mitigación y la recuperación. Nuestra síntesis: estos problemas no se resuelven solo en nuestros hogares sino de una manera integral en las políticas públicas con el consiguiente multiplicador económico y de recuperación social del espacio perdido.

Las mujeres de Radicalismo estamos imaginando caminos de recuperación de los espacios perdidos y de mitigación de los nuevos problemas evidenciados. Nos hemos distinguido en provincias, ciudades y poblados donde nos tocó afrontar la cuestión.

Como un fenómeno mundial hemos retrocedido en nuestras conquistas lo cual fue más grave en países y mujeres en condiciones de pobreza. Entonces, estamos también, para imaginar caminos que  recuperen el espacio perdido.

Nos une una vocación: dedicar nuestra vida para que tengamos un país mejor. Nos une una perspectiva: la democracia será real si tenemos igualdad de oportunidades y si cada argentina y argentino tienen acceso a buena salud, educación, alimentos y posibilidades de progreso. Nos une una convicción: la igualdad de género es, además de un derecho, una condición indispensable para que Argentina salga adelante. Nos une un obligación: la paridad que conquistamos, y que nos enorgullece, es apenas un paso más hacia tener igualdad de liderazgos y de responsabilidades políticas. En todo el país surgieron mujeres líderes radicales luego de la elección del año pasado, y esto es sólo el comienzo.

Nos une un compromiso: ni una argentina debe ser menos que un argentino, ni ser víctimas de violencia, ni ganar menos, ni tener menos trabajo, ni tener más miedo por el hecho de haber nacido mujer. Todo lo que nos une nos define como radicales.

La realidad  de nuestro país nos duele y nos revela. En Argentina, desde hace mucho, se vive cada vez peor. Un país inmensamente rico que tiene cada vez más pobreza. La inflación angustia nuestros hogares y nuestra vida, impide que millones de argentinas lleguemos a fin de mes. La inestabilidad económica ahoga nuestras posibilidades de acceder a un trabajo digno y bien remunerado. O a que nos contraten para trabajar, a crear nuestro comercio o nuestra empresa, a que podamos capacitarnos bien. Volver a una sociedad emprendedora con los nuevos componentes de estos tiempos.

Nos preocupa especialmente la condición de nuestros y nuestras jóvenes que muchas veces emigran porque consideran que en otros países tendrán una vida mejor y, quienes no pueden, se rinden a la desesperanza porque desde la política le debemos una plataforma concreta de movilización y de confianza. Las Convencionales Nacionales y Provinciales tendrán la asistencia de todas nosotras para formular la misma. Nuestras fundaciones nacionales y provinciales nuclean lo mejor del saber progresista argentino para confluir con las de otras fuerzas políticas, especialmente las de Juntos por el Cambio.

Las mujeres, más que nadie, somos víctimas de políticas erráticas y corporativas que nos dejan afuera de la economía y nos excluyen de los cambios tecnológicos. Nuestro país va a salir adelante si se baja la inflación, si hay estabilidad, si no se cambian todo el tiempo las regulaciones y si éstas son expresiones de una Argentina corporativa a la que debemos poner fin como ocurrió con la Argentina de la dictadura. Pero Argentina no tiene ninguna chance de progresar si las mujeres no acceden a mejores trabajos, a lugares de decisión en igualdad de condiciones que los hombres, a ganar buenos sueldos, a acceder a una educación y una capacitación para el trabajo que tenga la perspectiva de las oportunidades que brindan el cambio tecnológico, nuestras riquezas, y el cuidado del ambiente. Tenemos condiciones para ser parte del liderazgo del retorno a una sociedad emprendedora.

El estado omnipotente ha fracasado, ha estado al servicio de los poderosos y ha sido fuente de riquezas para los hoy más poderosos. Ya por la corrupción explícito ya por la encubierta en legislaciones que terminaron siendo fuente de riquezas. Bastante de nuestros pobres se explican por esos ricos. Y el mercado carece de horizonte temporal y social tanto como en su nombre permitir la constitución de verdaderos privilegios desde hace casi un siglo. Nosotras revindicamos que el 12 de octubre próximo será el centenario del inicio del gobierno de Alvear que evidenció que la política es una cuestión de dosis adecuadas entre mercado y estado. Sin abandonar nada en el plano de la importancia de lo agropecuario  desarrolló una política industrial y tecnológica que le permitió ser la sexta potencia mundial con un gran incremento del salario real y con importantes normas sociales en favor de los más desprotegidos.

Nuestro país es referente en avances y conquistas en cuestiones de género. Esto se explica por el marco democrático que tenemos, porque nuestro pueblo valora las bases de libertad e igualdad instaladas con la democracia del 83 y por la transversalidad de acciones y posiciones.

La paridad en las listas es nuestra última gran conquista. Esta transversalidad debe seguir. Por eso convocamos a todas las mujeres de distintos partidos políticos, fuerzas sociales y organizaciones feministas para frenar los retrocesos políticos, institucionales, económicos y sociales. Hay que frenar hasta su extinción la extrema polarización y los intentos de descalificar al contrario. Nosotras vamos por contribuir a generar confianza, clima de deliberación y debate virtuoso. Argentina puede y debe construir un sendero de convivencia y desarrollo que nos saque de la decadencia.

Este es el año del 75 aniversario del voto femenino impulsado por Eva Perón. Entonces se concretaron los avances históricos iniciado por Rogelio Araya en 1919 y continuado por socialistas y demócratas progresistas que no pudieron superar la resistencia de la derecha conservadora. La misma que pudimos sortear con Raúl Alfonsín para conquistar el divorcio vincular y la patria potestad compartida, entre otros. La transversalidad de las acciones y movilizaciones de las  militantes políticas y del movimiento de mujeres posibilitaron concretar la ampliación de derechos e imaginar estados de igualdad que nos comprometemos a que sean realidad.

Hay que hacer esfuerzos por mantener la transversalidad que nos hace avanzar en cuestiones de igualdad y ampliar sus propósitos para preservar a todo el país de las acechanzas de las peores prácticas políticas. En esa dirección debemos impedir más perturbaciones que nos alejen definitivamente de un clima pacífico y transparente. Vamos a recorrer este sendero para evitar la trampa implícita que implica modificar el régimen electoral. También, deben rectificarse los cambios de los regímenes electorales efectuados en algunas provincias y disiparse de inmediato las amenazas de suspender las PASO. Estamos a un año de las elecciones para elegir los cargos electivos más importantes del país y realizar modificaciones tiene como fin el instalar atajos que alejan a la democracia de la previsibilidad, la confianza y la mejor manifestación de la voluntad popular. En ese clima, entre otras cosas que comprometen la calidad democrática, privaremos a nuestra sociedad de los beneficios de esa transversalidad. La cuestión de la transparencia y las buenas prácticas es un tema que no hace solo a la oposición. Por eso esta convocatoria para la acción conjunta.

Es que las trampas, en política, son un subproducto de la prepotencia machista. No hay concertación  posible si todas unidas no las rompemos hasta pulverizarlas. Más y mejor democracia es el camino donde se realizan nuestras reivindicaciones.

Desde allí convocamos a las peronistas y a las mujeres de otros signos políticos y aùn independientes  a romper la trampa. 

El debate público electoral debe incluir las reformas judiciales que hagan falta bajo la consigna de que todas y todos somos iguales ante la ley y que eso lo asegura la independencia del poder judicial. Hay que interactuar con el soberano, nuestro pueblo.

Las iniciativas de modificación del número de miembros de la Corte es un tema de tal envergadura que no solo no puede ser objeto de improvisación ni de sospecha. El que ahora se tramita es un proyecto, como otros, que tienen como objetivo el sometimiento del Poder Judicial y que no exista igualdad ante la ley. No se puede avanzar en ningún proyecto de modificación de la justicia que no tenga un amplio consenso y que no sea largamente debatido y reflexionado.

Este año la inflación va a ser del 100%. Desde que asumió el gobierno la inflación acumulada es superior al 220%. Crece la pobreza, crece la indigencia, retrocede la clase media. Lo único que prospera es la desesperanza. Cada vez más gente quiere irse del país.

Nos preocupa la calidad institucional, la licuación de la institución presidencial. En el caso específico de nosotras, el nivel de desprestigio -aprovechado por los reaccionarios- por la esterilidad del Ministerio de la Mujer que ha resultado ser un espacio burocrático sin sentido. Han desaprovechado el acervo del movimiento de mujeres argentinas.

Vamos a cortar la totalidad de este ciclo decadente. La economía va a crecer y todos vamos a vivir mejor con buenos gobiernos, funcionarias y funcionarios decentes y ejemplares, confianza, mejor integración con el mundo, aprovechamiento del cambio tecnológico, cuidado del ambiente, generación de trabajo genuino. Solidaridad y oportunidades para las y los que menos tienen. Con orgullo aportamos el ejemplo de Corrientes, Jujuy y Mendoza y de todos los municipios y comunas donde gobierna el Radicalismo con la participación de sus mujeres y de otros signos convocadas por su capacidad y compromiso.

Auspiciamos una inserción al mundo que nos aleje del aislamiento. Y para eso somos firmes bregando por el respeto al Derecho Internacional de la paz y los derechos humanos. Autocracia o democracia es lo que se está disputando a nivel global. Así, las mujeres de la Unión Cívica Radical expresamos nuestra solidaridad con las patriotas ucranianas que están luchando hasta la muerte en defensa de su tierra, exigimos el retiro inmediato de las tropas rusas de su territorio. Militamos, en tantas luchas latinoamericanas, en donde tenemos incumbencias específicas, para que se ponga fin a la violación de los derechos humanos en Venezuela y Nicaragua.  Ponderamos las elecciones ejemplares en Colombia, Chile y Perú de las que tomamos nota para nuestro país. La que pretendemos ocurra en Brasil. Vamos por más integración regional.

Estamos  avanzando con propuestas de políticas públicas progresistas y que tengan a las cuestiones de género en el centro de su desarrollo. Vamos a darle al país las mejores y los mejores candidatos del radicalismo, en cada pueblo, provincia, en todo el territorio y para todos los lugares de responsabilidad. Que todas las mujeres tengan oportunidades, que todas crezcan.

La Unión Cívica Radical es un Partido Político, es necesario decirlo, y no una cooperativa de candidatas y candidatos. Por eso vamos por un Presidente de la Nación de signo radical con los esfuerzos concentrados en ese propósito.

Entonces, adelante las mujeres radicales de todo el país. Fortalezcamos el principal instrumento de emancipación nacional y social que es la UCR. Fortalezcamos y ampliemos nuestra coalición. Juntos por el cambio es la herramienta y para acelerar ese cambio debemos incorporar nuevas fuerzas progresistas.

Nosotras estamos trabajando por un Presidente de la Nación radical. Por gobernadoras, intendentas y legisladoras del signo político de Alem, Yrigoyen, Alvear, Illia y Alfonsín. De Elvira Rawson, María Teresa Morini, Margarita Malharro de Torres, Florentina Gómez Miranda que sintetizan el esfuerzo  de otras como ellas que  aportaron en todos los rincones de nuestra Patria.

Estamos luchando por la redención de las jóvenes argentinas.

UCR Nacional

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