Entrevistas

Leopoldo Orquín. Su vida Política, Intendencia, Felipe Llaver y Juan Pablo II

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A 37 años de volver a disfrutar plenamente de la Democracia desde Ser Radical quisimos homenajear a un luchador político y social. Asumió la Intendencia de Guaymallén en 1983 en medio de un departamento arrasado económica y estructuralmente por la peor dictadura que tuvo la Argentina.

El Dr. Leopoldo Manuel Orquín nos recibió en su cálida casa para contarnos un poco de su rica historia personal, en la que incluye su vida política, su paso por los distintos lugares que le tocó estar y algunas anécdotas simpáticas que nos dejan mas que una gran enseñanza de vida.

Leopoldo recibiendo reconocimiento de parte de Ser Radical (Santiago Navarra, Gastón Conte y Gonzalo Gutiérrez Farías)

En esta nota vamos a tratar de transcribir lo mejor posible esa chara que nos mantuvo atentos por mas de una hora, café mediante de su compañera de vida, la Cuqui.

Leo contanos un poco como fue llegar a la Intendencia de Guaymallén en 1983

Asumimos después de la dictadura. Encontramos tierra arrasada, por una parte, y por la otra una necesidad de la gente de tener soluciones ya. Cuando digo tierra arrasada es que no teníamos ni edificio municipal, no tenía despacho. El despacho mío en el edificio viejo tenía un agujero en el techo que en el día se veía la luz y cuando llovía poníamos unas palanganas, un asco.

Había el esqueleto del edificio nuevo y algunas pocas oficinas en la planta baja. El resto igual o peor que yo, a punto tal que no podíamos llevar la contabilidad en la municipalidad porque se mojaban los papeles. Tampoco teníamos computadoras, ni quien las manejara. Así que hicimos un contrato con la Compañía Cuyana de Computos, que estaba a cargo del agrimensor Amoretti, y que ya le prestaba servicios a la provincia, y Felipe (Llaver) que era Gobernador y nos dio muchas manos, porque conmigo tenía una gran relación, era muy amigo de mi viejo, correligionarios de toda la vida. Me hizo la mano con Amoretti y accedieron a llevar la contabilidad en sus computadores enormes que estaban en un edificio, pero por lo menos era una contabilidad confiable. Teníamos que llevarle los papeles, una cosa prehistórica, pero era así.

Guaymallén qué no tenía. El 80 o 90 por ciento del departamento no tenía cloacas, no tenía gas, el 70 por ciento no tenía agua corriente, el pavimento que había estaba destruido, estábamos en cesación de pagos a una empresa que le había privatizado la recolección de residuos, la fórmula de reconocimiento de mayores costos era inviable, y no teníamos camiones para hacer la recolección nosotros. A estos le habían ido cambiando los motores, así que tampoco los podíamos vender en lo inmediato porque no coincidían los motores con los chasis y no encontrábamos los papeles.

La suerte o política que tuvimos fue primero, la gente de Guaymallén con ganas de hacer cosas más que yo. Las uniones vecinales y los vecinos en general con un espíritu de colaboración tremenda. Querían ser escuchados. Ésta es una de las diferencias que tengo con algunos dirigentes actuales que no atienden a nadie, eso no me gusta. No tenía donde atenderlos. Era peligroso. Teníamos las puertas abiertas para salir corriendo en caso de sismo. No podía hacer pasar a la gente ahí. Así que instalamos en la explanada del edificio mesas y sillas en donde atendíamos todos los días miércoles a los vecinos, en la calle. Atendíamos toda la mañana sin audiencia, salvo los días de mucho frío o calor. Pero en general atendíamos todos los días miércoles en el orden que iban llegando. Porque cuando nos cambiamos al edificio nuevo teníamos un solo ascensor.

Tuve la colaboración del personal municipal que se contagió y tenía ganas de democracia. Jamás tuve problemas con el sindicato, al contrario, venían porque tenían ganas de colaborar, de trabajar. La gente del departamento, las uniones vecinales y a veces informalmente venían los vecinos porque las sus uniones vecinales no los atendían a hablar.

En puente de Hierro hicimos la guardería y el micro hospital. Que después lo inauguraron como cuatro veces los peronistas. Una vez hasta me invitaron, por supuesto que no fui si lo habíamos creado en mi gestión.

Con Luis Quesada hicimos el barrio de Los Artistas en El Bermejo.

La otra cosa importante que logramos, que fue favoreciendo la actividad privada. Un día apareció el dueño del supermercado ASA, Jorge Pérez Cuesta. Me dice “mire Intendente, tengo una idea que si funciona va a ser un boom, pero me tiene que autorizar. Yo tengo el supermercado al lado de la avenida de acceso, pero quiero hacerle una entrada para que la gente antes de entrar al supermercado pase por una galería comercial. Voy a hacer 6 negocios de un lado y 6 de otro lado. Arriba voy a hacer un cine.” Sonaba muy raro. Viene el Emilio (Venturini) y me dice “mira en Europa esto son los Shopping. Acá va a armar uno bárbaro”. Entre las dudas de los concejales lo terminamos autorizando. Ahí comenzó el actual Shopping.

Después autorizamos el primer barrio privado en Guaymallén. Al lado del Club de Campo.

El edificio municipal

No podíamos hacer licitación porque no teníamos plata, ni partidas. Entonces con que lo hicimos: con el personal municipal.

Había un capataz, Don Pérez. Un viejo que lo llegue a amar. Sabía mucho de planos y muy buen albañil. Se le había acercado al ingeniero Venturini, que era mi Secretario de Obras y  junto a Omar Marín fueron mis dos manos derechas en la política. Del personal de carrera rescate a Galli, que lo nombre Contador General y al Italo de la Gaspera que lo nombre Director de Rentas. También nombré a otro que no recuerdo el nombre, empleado de servicios públicos, hombre del partido, de Dorrego, que lo nombre Director de Servicios Públicos, porque primero lo nombre al Ingeniero Paulos que no dio los resultados esperados.

A Don Pérez le íbamos comprando materiales de a poco. Felipe, el Gobernador, me mando materiales que tenía en vialidad. Armamos una cuadrilla como de cuarenta de empleados a los cuales Don Pérez los tenía cortito. Emilio Venturini iba todos los días ya que tenía mucha experiencia en la construcción. Así el edificio municipal empezó a avanzar. Entre abril y mayo de 1985 ya nos estábamos mudando al edificio nuevo. Además no tuvimos más remedio ya que en enero de 1985 vino el terremoto.

Debido al terremoto en 1985 tuvimos más problemas todavía. Pero entre nuestra asunción y el sismo habíamos creado un plan entre los vecinos y nosotros para asfaltar cuatrocientas cuadras. Todo el mérito fue de mi amigo Emilio Venturini. Armó una cosa que se llamó “Plan Comuna Vecino”. Los vecinos compraban los materiales, cemento, arena y ripio, nosotros poníamos la mano de obra y el equipo. Si no teníamos el equipo lo llamaba a Felipe y me mandaba el equipo de vialidad. Este plan había que venderlo. Fuimos con el Emilio, hablamos y  empezamos en dos cuadras aisladas en San José con la cual los vecinos se entusiasmaron. Teníamos una ordenanza especial, (Marcelino ha hecho una obra fantástica, debe ser el intendente que más obras ha hecho) los vecinos aportaban el material y nosotros le dábamos por cancelada la mejora. El Emilio me decía: el asunto es que prueben, una vez que vean que esas cuadras están pavimentadas vas a ver lo que pasa. Terminamos pavimentando cuatrocientas incluido Corralitos, que era todo de tierra, las manzanas alrededor de la municipalidad.

Arrancamos antes del pavimento con las cloacas. Felipe en eso me dio otra mano impresionante. Armamos el tema con las cloacas y después el pavimento y en otras se pavimentó después.

Al final hicimos agregar las válvulas reguladoras de gas. Hicimos pasar el gasoducto por la avenida de acceso este. Ahí le pusimos las cámaras reguladoras de gas para poder conectarlo hacia todos lados. Así empezamos con las primeras redes de gas domiciliario.

Sacar los escombros del sismo, que fue un trabajo enorme ya que había escombros por todos lados.

La gente que se había quedado sin casa. Felipe una vez más nos dio una mano con el IPV para programar cinco o seis barrios en Guaymallén.

En 1984 Raúl Alfonsín llamo a un plebiscito para votar la paz con Chile. Los peronistas estaban en contra. Teníamos un canciller de lujo, Dante Caputo. Hubo que militar el referéndum, y en Guaymallén lo ganamos con el 80% a favor.

El parque automotor municipal

No teníamos Plata. Juntamos todos los vehículos viejos. Todos. Lo primero que hicimos fue ponerle el motor a cada uno porque estaban todos cambiados, conseguir la documentación.

Organizamos con el Banco de Previsión social un remate. En un día rematamos todo. Nos quedamos sin vehículos. Simultáneamente hicimos la licitación para comprar 6 o 7 camiones Ford. El Emilio quería Mercedes Benz pero eran más caros. Ford ganó y compramos camiones que venían con la prensa para comprimir la basura. En una semana o dos tuvimos los camiones nuevos trabajando. Así pudimos rescindir la compañía privada. La única condición que le pusimos a Ford era que le hicieran el mantenimiento a los camiones durante el tiempo que yo estuve.

Ahora he visto que Marcelino ha hecho unas compras de vehículos. Parece que algunas ideas mías ha captado. (Risas)

1987La visita del Papa Juan Pablo II

Un día mi secretaria me dice “Leo hay un cura que quiere hablar con vos”. Le digo que pinta tiene, viene vestido de civil con un cuellito.
Se presenta como el Padre del Corro, Jesuita y me dice “me podés creer o no, pero vos sos político y me podes creer. Vengo de parte del Papa”.

Ya empecé a mirar raro. Me dice que trae la voz del Papa. Después me entere que era un intelectual y redactor del documento de Puebla, el último redactor del documento de Puebla que quedaba con vida era este cura.

Visita del Papa Juan Pablo II

A una semana de la visita de Juan Pablo II no había nada organizado a nivel provincial para recibirlo. Entonces me comprometí a ayudar. Salí por televisión y pusimos todos los recursos municipales por tres días al servicio de la organización. Armamos el escenario en el predio de la Virgen en el acceso Este y fue todo un éxito.

Además de todo había que hacerle un regalo. No sabía que regalarle. Asique fui a Colbo de la arquitecta Colette Boccara que fabricaba una cerámica hermosa color terracota por fuera y blanco por dentro, era una belleza. Le compré el juego entero, no había gastos reservados asique lo pague de mi bolsillo. Juan Pablo se lo llevó.

Cuando se retiraba Juan Pablo II se paró delante de la Cuqui y mío nos hizo la bendición y se fue. A los pocos días nos llegó una caja de regalos.

La historia con Felipe Llaver

Yo no era del grupo interno de Felipe. Me quería muchísimo. Primero porque era un pendejo cuando él era amigo de mi viejo que falleció en el año 1982. Y segundo Felipe sabía que yo era buen abogado. Trabaja con Elías Baglini, el padre de Raúl. Un día me llama, cuando estábamos asumiendo y me dice: “Leopoldito te tengo un trabajo jurídico, te tengo confianza y acá no me lo puede solucionar nadie. Todos me han dicho que no. Lo quiero nombrar a Elías (Baglini) Presidente de la Corte”. Le digo ¿cuál es el problema Felipe? (esta conversación tuvo lugar el 29 de diciembre de 1983). Me dice “ayer Elías cumplió 70 años y todos me dicen que no porque no puede tener más de 70”.  Yo dije le tengo que encontrar una solución, porque si se lo soluciono lo tengo en el bolsillo para siempre y me convierto en asesor del viejo. Tenía un gran rival que nunca me quiso, el Viti Fayad, aunque alguna vez nos unimos políticamente. Primero competíamos porque él era sobrino de Felipe. En la mañana era Concejal de la Ciudad de Mendoza y a la tarde se instalaba en un despacho que tenía en Casa de Gobierno. El Viti le había dicho que no se podía.

Le digo Felipe lo llamo mañana. Lo llame al viejo Elías que era un sabio a ver si se le ocurría algo. El Elías no quería. Tenía que haber una solución. Agarro la Constitución, yo a todo esto era profesor de Derecho Civil asique los términos de plazos los conocía bien, por eso Felipe me había llamado. La Constitución dice que para ser Miembro de la Corte no se puede tener más de 70 años y Elías los había cumplido. Todo el mundo le decía que no podía porque ya tenía más de 70 años. Le dije Felipe se puede, los plazos de años se cuentan por años no por días.  Al día siguiente mando todo fundado el pedido de acuerdo y paso.

Felipe venía de San Martín. Mientras fui Intendente habrá ido a la municipalidad 5 o 6 veces. Pero a veces me iba a visitar. De mal humor porque se estaba instalando una villa inestable al lado del Pescara y al Gobernador no le gustaba. Un día se me ocurrió mandar unos tractores a arar toda la mitad que no se había poblado y con bombas inundamos la mitad sin poblar. Cuando pasó Felipe y vió todo inundado se volvió loco de alegría.

Una de las veces que atendíamos afuera los días miércoles en la mañana aparece Felipe y me pregunta ¿vos atendés acá afuera? Mientras se sentaba al lado mío me decía ¡haces muy bien! Ahí se terminaron las audiencias ya que la gente lo reconoció y venían a felicitarlo. Se quedó con la anécdota de que yo atendía afuera y se la contaba a todo el mundo.

Cuando llegó el momento de la elección Felipe me llamó y me dijo que quería que yo fuera el vice gobernador del Arturo. Le dije no Felipe, la única vez que le voy a decir que no es ahora. Voy de primer senador del primer distrito. Al final reconoció que era mejor candidato Baglini y fue candidato a gobernador.

Resumen de vida política

Mi vida política comienza a los 18 años en el partido en el año 1958. En este año la UCR se divide entre la fracción Frondicista y la Unión Cívica Radical del Pueblo que era Balbinista. Fui presidente de la Juventud Frondicista. La juventud en general se quedó con Frondizi ya que era más progresista, era un estadista. Se quedó con la flor innata del partido, entre ellos Gabriel Del Mazo que fue el padre de la reforma universitaria y ministro de Educación de Frondizi. Detrás de él fuimos todos.

Frondizi tenía dos mendocinos muy importantes. El Gobernador de Córdoba, Arturo Zanichelli era de Maipú, Mendoza. El otro era el Ministro de Interior Alfredo Vítolo. Todos habían sido Diputados Nacionales y parte de un bloque famoso en contra de Perón.

A los 18 años estudiaba en La Plata, en 1958 estaba en segundo año de abogacía. Me fui a Buenos Aires y por una semana fui Director de Provincias en el Ministerio del Interior. Apenas designado por el Ministro mi tarea fue atender al Gobernador de La Rioja, Don Herminio Torres Brizuela. Vino con un problema grave e histórico en este País. Le habían transferido las escuelas a la provincia y no le llegaba la plata. Le digo “bueno Don Herminio voy a tratar de solucionarselo”. No sé si fue porque era el más pendejo, la mascota o hijo de mi viejo, o por milagro, en un día se solucionó el tema. Fui a hablar con el Ministro Vítolo. Me quedaba en su casa. Era amigo de mi viejo que era Vice Presidente del Banco Hipotecario. Le soluciono el tema a Don Herminio que era periodista, dueño del diario más importante de La Rioja. Se vuelve loco. Por alabarme lo llama a mi viejo que esa semana no había viajado a Buenos Aires, diciéndoles “Leopoldo te tengo que felicitar, tenés un hijo que es fantástico”. Mi viejo no sabía nada, pensaba que estaba estudiando en La Plata. A la semana siguiente aparece mi viejo en el ministerio, yo tenía el despacho casi al lado del Ministro, pasa, me mira sin darme bola derecho y a los 5 minutos ya estaba dado de baja. Así que me llamaron y me dijeron viejo te vamos a invitar a cenar, a salir, pero acá el laburo se terminó. Ese fue mi primer cargo político. Con un gran éxito, pero me sacaron.

Así que siempre quedó que el viejo Baglini, Llorente, el papa del Tato Made, yo en la juventud habíamos estado con Frondizi, así que en el partido no nos querían mucho. Los que nos abrieron la puerta para volver al partido fueron José Genoud y Fernando Armagnague, los alfonsinistas no sé  porque no nos querían. Con Felipe era una relación personal. Cuando ya fui intendente esa relación se estrechó mucho.

En la interna para la intendencia fue contra el Marcelino. Una interna feroz. Mi rival era la hija de Lepori y amiga de Marcelino. Cuando vino a Mendoza a vivir Lepori fue a Corralitos. Fuimos con mi viejo, Arístides Agüero y el Negro Didier Narváez a afiliarlo. Didier y yo en la caja de un rastrojero. Con el Toto nos hicimos muy amigos. Un tipo muy inteligente, medalla de oro en la facultad de Medicina, que me hizo un gran favor. Un día me dice che Leo porque no das la mano? Le digo Toto me transpira tanto las manos que me da vergüenza. Se metió con su mujer, la Chicha que era una mujer fantástica que era bioquímica y me preparo un líquido, me dijo te haces masajes todas las mañanas y en un mes estas curado. No sé si dio resultado o me curó de palabra, pero no me transpiraron nunca más las manos.

Con José tuve grandes diferencias y acercamientos. Las diferencias que teníamos con Genoud son porque estaba acostumbrado a dirigir los destinos de la gente con el dedo. Cuando quise ser candidato a Senador Provincial después de ser Intendente él no quería. Hicimos una asamblea y se la gané. Fui primer candidato a Diputado. A los cuatro años le dije voy a ser Diputado Nacional. Se volvió a oponer asique arregle con Raúl Vicchi y con el Viti Fayad. Entre como Diputado Nacional. Ahí nos separamos con el José. Muchos años después aparece, me dice lo pasado pisado. Me comenta que Raúl Alfonsín quería hablar conmigo. Fuimos al Comité Nacional donde Alfonsín era el presidente del Partido. Estaba enojado conmigo porque habíamos votado junto a otros en contra de la reforma de la Constitución. Ahí hicimos las paces con el viejo. Me dice “me han dicho que estas preparando una Ley del Consejo de la Magistratura”, le respondo efectivamente Doctor. Le habían llevado el borrador y le había gustado. Pero estaba el hermano de Menem desdibujando todo, asique apoyaron mi proyecto y nos pusimos a trabajar.

Nos quedamos una semana trabajando con el José y otras personas. Terminamos el proyecto. Me enamoré del viejo (Alfonsín) porque nosotros laburábamos, él escuchaba y hacía café. Un tipo que había sido Presidente nos servía café y opinaba con humildad. Hoy en día uno que ha sido Presidente de la República no te da bola nunca más.

Después nos juntamos con José Genoud y me pidió que revisara su defensa por el tema de coimas en el Senado. Me traía todas las semanas copias del expediente. Estaba bien defendido. Le dije que no lo iban a poder condenar nunca, que era imposible porque lo habían procesado mal.

Cuando termino la diputación nacional, no creyendo en la reelección y ya cansado de Buenos Aires, que nunca me gustó. Me vine a Mendoza. Tuve uno de los estudios jurídicos más grandes de la provincia. Llegamos a tener cuatrocientos juicios simultáneos de daños y perjuicios. Mi socio me venía bancando desde el año 1982. Así que me volví al estudio.

En el año 1997 volví a la Legislatura Provincial como primer candidato.

En Octubre de 1999 eligen a Roberto Iglesias como Gobernador. Apenas asume me llama por teléfono y se da esta conversación:
Roberto Iglesias: Leo
Leopoldo: ¿quién habla?
R.I.: Roberto
Leo: ¿qué Roberto?
R.I.: Iglesias
Leo: Hola Roberto

Me llamo para que fuera a reunirme con él, suponíamos que me iba a ofrecer un ministerio. Ahí me anuncia que estaba ofreciendo el primer Ministerio, el de Justicia y Seguridad. Le consulto quién me había recomendado y me dice “el Raúl Vicchi”, y no podía ser otro.

El ministerio fue otra aventura. El cargo legislativo lo maneja como pez en el agua, pero de intendente nadie te enseña que debes hacer. Como Ministro de Seguridad era muy jodido, de Justicia más o menos. Lo bueno es que armé un equipazo con el Gabriel (Conte), Alejandro (Salomón), Carlos Salas, Roberto Grillo, etc. Un gran equipo.

El único cargo que me dejo fusilado fue ese, el de Ministro de Justicia y Seguridad. Porque el de Intendente me gustaba. Salía con la sensación de que hacia muchas cosas. El de legislador también. Tengo Leyes importantes: modifiqué el artículo primero de la Constitución para devolverle los recursos naturales a la provincia, modifiqué el Código Procesal Penal con todo lo que quieren meter ahora, ya Mendoza lo tiene y lo hicimos con el Juan Aguinaga.

Cuando terminé el cargo de Ministro estaba muy mal de salud. Me tome vacaciones dos meses. Cuando estaba en la Quebrada de Humahuaca curándome si leer noticias me llama el Roberto Iglesias para decirme que me estaba proponiendo como Ministro de la Corte. Le digo Roberto no me propongas, no quiero se Ministro, nunca he sido juez en mi vida. Me negué. Al rato me llama Juan Carlos Jaliff y me dice que Roberto lo estaba proponiendo como Ministro de la Corte.  Julio (Cobos) no quería. Quería poner a Pérez Hualde. Yo feliz porque no quería más nada.

Con Cobos me llevo bien. Estuvimos en la campaña del Marcelino.

Qué te parece la gestión de Marcelino Iglesias

La gestión del Marcelino me parece muy buena en lo material. O sea es una gestión que no sé si es porque ha sabido administrar o ha tenido la plata. Lo que está haciendo es lo que hacía falta en Guaymallén. El día que me fui del Departamento veía el asfalto. Tenía una fijación con el carril Godoy Cruz. Mientras era intendente pensaba pueda ser que aguante este carril porque veía que se desarmaba. La verdad es que ha hecho una gestión de primera el Marcelino. En lo humano sigue siendo el Marcelino de siempre, sin amigos. Yo no creo en esa política. Yo creo que hay amigo y creo que hay que atenderlos a todos y darles una mano si es necesario. Uno no llega solo. Ahora si crees que llegas solo estas frito.

Marcelino Iglesias ha hecho una gran gestión y va a quedar en la historia. Ha dado vuelta Guaymallén.

Ahora lo que viene es que no podemos perder Guaymallén y Marcelino por Ley no puede ser candidato. Hay que buscar un candidato que siga trabajando, que sea un poquito más simpático, que tenga un poco más de carisma con la gente.

Voy a apoyar a todos los militantes jóvenes. Si hay que ponerse a laburar al lado de Uds. gratis también. Pero no podemos perder la elección.

Dr. Leopoldo Orquín – Ciudadano Ilustre de Guaymallén – Diciembre 2017 – Foto: HCD de Guaymallén

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Director Ser Radical

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