La reelección indefinida es el ABC de la adicción al poder

Muchas veces la realidad supera a la ficción pero, en otras ocasiones, hay ficciones que representan al pie de la letra, a través de la sátira, lo que sucede en la sociedad. Espero sepan disculpar quienes no hayan visto la reciente película de Netflix «No mires arriba», pero es que la crítica que hace a la sociedad norteamericana y mundial viene como anillo al dedo para explicar lo que sucede con la reelección indefinida que a muchas parte de nuestro país aqueja.

La película, en un intento de resumirla sin adelantar ningún elemento importante de la misma, consiste en el descubrimiento de un cometa que se dirige inexorablemente hacia la Tierra. Relata el trabajo de un científico y una estudiante de posgrado que intentan advertirle a la sociedad sobre el inminente peligro. Pese a las explicaciones científicas en reiteradas oportunidades, la sociedad decide ignorar las advertencias y sigue con su vida como si nada hubiese pasado.

La crítica que hace la película la podemos relacionar de manera directa con lo que se vivió durante la pandemia de covid-19, pero quiero establecer un paralelismo con un problema un poco más local, más nuestro. Todos hemos escuchado a algún vecino, amigo o familiar decir «son todos iguales» o «son más de lo mismo», pero cuántas veces, como miembros de la sociedad en la que vivimos, nos hemos preguntado las razones que llevan a muchas personas a pensar de esta manera.

Como en la película, gran parte de la sociedad decide ignorar las razones que los lleva a pensar que todos son más de lo mismo, ignoran que hay herramientas y métodos utilizados por aquellos embriagados de poder para seguir manteniéndolo a cualquier costo. La reelección indefinida es, como quién diría, la vieja confiable, el ABC de las herramientas más utilizadas por aquellos adictos al poder, aquellos que accedieron a una posición privilegiada a través del voto del pueblo, pero deciden explotar el sistema, aprovechar cada uno de los tecnicismos legales existentes y, de esta manera, perpetuarse en el poder para llevar adelante su propia agenda que, muchas veces, disfrazada de una gestión en pos de la ciudadanía, esconde un universo de beneficios personales para sí mismo y aquellos que lo rodean.

Así como sucede en el film mencionado, vamos a encontrar una variedad de argumentos que nieguen la existencia del problema, observaremos, incluso, exposiciones que resalten y enaltezcan las bondades de la perpetuidad en el poder, pero no debemos dejarnos engañar por espejitos de colores, tenemos que ver más allá del beneficio personal o de los nuestros, tenemos que velar por la mejor calidad institucional posible.

Es teniendo en cuenta esto que en Guaymallén fuimos distintos, una vez más, y a través de un proyecto de mi autoría y con el apoyo del intendente Marcelino Iglesias decidimos desde el calor del poder terminar con estas prácticas y limitar la reelección no solo del intendente, (siendo lo primeros en Mendoza) sino también limitamos la reelección indefinida que teníamos los concejales, (siendo los únicos en el país), enfrentando de esta manera feroces críticas de quienes hacen de la política un medio de vida y no un instrumento para cambiar la realidad.

No podemos ignorar el grave peligro en el que se encuentra el republicanismo y la institucionalidad de nuestro país, no podemos seguir permitiendo estas prácticas nocivas que de nada benefician a los vecinos y que tiene como único objetivo mantener y concentrar el poder en unos pocos.

En este sentido, quisiera citar las palabras de la Dra. Gabriela Ábalos, excelente letrada constitucionalista de nuestra provincia, en cuanto dice: «Las reelecciones sin límites no son igualitarias, porque quién se encuentra en el ejercicio del poder tiene mejores o mayores posibilidades de perpetuarse, que quien desde el llano pretende acceder».

Mi mayor deseo no solo para el año que se aproxima si no para el futuro de todos los argentinos, es que no terminemos como la sociedad de aquella película mencionada en los párrafos precedentes y, para aquellos que no la han visto, los invito a hacerlo y a reflexionar sobre nuestras acciones y, principalmente, sobre las consecuencias de nuestra inacción.

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