La Legislatura de Mendoza, haciendo culto de la institucionalidad y dando ejemplo a nivel nacional

Cierra el año después de la tormenta, de la que todavía no podemos tener solo recuerdos, porque sigue entre nosotros y amenaza con quedarse o intensificarse en cada ciclo.

Esta inestabilidad nos ha acompañado y ha sido la constante con la que tuvimos que manejarnos en el 2021, aunque, nunca los mismos, nunca igual…

En este marco, transcurrimos este sin igual 2021.

La Legislatura de Mendoza, haciendo culto de la institucionalidad y dando ejemplo a nivel nacional, no conoció de paralizaciones en el 2020. Así, aquí tuvo lugar la primera ley del país sancionada virtualmente. Abrimos camino en el año de la suspensión de casi todo, a las herramientas legislativas básicas para la gestión de la pandemia.

Esto no es menor, que las normas emanen de un poder colegiado y con representación de distintos partidos y colores políticos es un valor agregado sobre las normas administrativas surgidas del poder central ejecutivo, en soledad y sin representación de minorías y disidentes, máxime cuando habilitan restricciones a derechos y libertades.

Será dicha genealogía la que imprimió un ritmo de trabajo ininterrumpido para los y las trabajadoras de la Legislatura de Mendoza, mi reconocimiento a ellos, así como para los y las legisladoras.

El 2021 fue una continuación sin sobresaltos de un sistema de trabajo consolidado, con el beneplácito de la presencialidad absoluta y con el regocijo del encuentro, todo lo cual es imprescindible en un ámbito de múltiples voces y pareceres, donde los acuerdos como las disidencias pierden la comodidad de la jaula impuesta por el plano bidimensional de la pantalla.

Así se dieron importantes leyes, debate mediante, donde casi todos los temas en escena estuvieron marcados por la vigencia de la pandemia y la necesidad de potenciar el desarrollo económico de la Provincia.

La Legislatura no quedó inmutable ante la agenda eleccionaria, contexto que agudizó diferencias y exacerbó pareceres, acalorando los debates, que bienvenidos sean en un ámbito de vocación asambleísta.

Todo esto dejó poco lugar a muchos otros proyectos, importantes, más no urgentes, lo que será el desafío a abordar en un 2022 todavía no divorciado del todo de la coyuntura de emergencia que nos ha venido azotando.

En este sentido, en lo particular, me hubiera gustado poder dar tratamiento a algunos proyectos de los presentados en el 2021, como ser el proyecto de ley N° 75884 sobre Inclusión Financiera que propone herramientas de inclusión para grupos excluidos, así como la bancarización, entre otras cuestiones.

En similar esquema, apostando por estimular el desarrollo económico sustentable, el expediente N° 76262, que crea la Certificación Triple Impacto Mendoza (CETIM), para darle valor agregado, tanto como visibilidad, a las empresas mendocinas que en sus procesos productivos o en los servicios o productos que ofrezcan, tengan impacto social y ambiental, además de económico.

O el expediente 75748 que busca que se pueda realizar la conectividad de zonas inhóspitas y alejadas de las urbes a partir de la colaboración de las empresas concesionarias de servicios hidrocarburiferos –entre otros rubros-, que por su actividad deben tener conectividad, compartiendo ésta en las comunidades educativas próximas, como una corresponsabilidad a incorporar en concesiones futuras.

O el expediente N° 76566, por el cual se propone el reúso de las aguas residuales industriales tratadas para riego de espacios verdes públicos, redireccionando el agua potable a los usos domésticos imprescindibles, ganando en eficiencia en el uso del recurso hídrico escaso en Mendoza.

Termino este año con una propuesta en relación al Maltrato y la Violencia Infantil, N° 76741, motivada en los nefastos sucesos ocurridos en La Pampa y Neuquén, con el fin de ayornar la legislación local para sumar en prevención y concientización en este tema a fin de evitar desenlaces lesivos como los sucedidos allí.

Y así muchos otros de ley, que quedarán para su tratamiento en comisiones para cuando las urgencias cedan.

Como positivo, sí se pudo aprobar el proyecto de Grooming y Hostigamiento Digital, que plantea un programa específico, con políticas públicas concretas en orden a estos ilícitos y a un manejo adecuado de las TICs, lo que es de destacar.

Hecho este efímero análisis, espero firmemente que el 2022 estemos tan lejos de amenazas a la salud como cerca de alcanzar los desafíos pendientes en orden al florecimiento económico y laboral en la Provincia, siempre en el marco del encuentro y del debate responsable y razonable, que es de esperar en un poder del estado, aquel de las múltiples voces, con el fin de dar las normas que necesita la comunidad mendocina.

Deja un comentario

Start typing and press Enter to search