Entrevistas

García Zalazar: “Hay que mirar a los municipios para salir de la crisis”

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El intendente de Godoy Cruz asegura que la llave está en los modelos municipales exitosos.

por Alejandro Gamero – Mendoza Post

Así, como es, sin hacer demasiados aspavientos ni intentar presumir, Tadeo García Zalazar, aseveró que los gobiernos nacionales tendrían que observar, estudiar e imitar las gestiones municipales para sacar a la Argentina definitivamente adelante.

El intendente de Godoy Cruz, destacó que en las comunas que funcionan de forma exitosa a lo largo del país, hay un concepto de administración basado en la eficiencia quirúrgica del gasto público, el uso productivo de la planta de personal, la apuesta a actividades de punta que generan valor agregado, la incentivación a la inversión y el ahorro energético a partir de una política ambiental que redunda además en una política social.

Mencionado como uno de los posibles candidatos a gobernador por Cambia Mendoza en las próximas elecciones, García Zalazar ni lo afirma ni lo niega, pero responde que se definirá en los últimos días del año.

En diálogo con Mendoza Post, habló de la realidad nacional, del camino que tiene que tomar Mendoza y de la polémica minería a la que le dio un nuevo enfoque, señalando que sería muy útil si se explota para profundizar las energías limpias, siempre y cuando el impacto ambiental esté garantizado y haya licencia social.

¿Qué hay que hacer para que Mendoza recupere ese peso específico que tenía hace 40 años, de una provincia pujante, liderando la región?

Depende con qué nos comparemos. Creo que Mendoza tiene una macroeconomía estable. He hablado con gente que viene de Santa Fe, Córdoba, San Luis, Jujuy y la mayoría del país y ven a Mendoza como una provincia muy pujante con una calidad institucional y económica por encima de la media nacional, ordenada y con buenos servicios. No nos ven en desventaja con Salta, Santa Fe o ciudades como Rosario. Si podemos estar, en términos económicos, un poco más atrasados que Córdoba, porque ellos tienen un sector productivo como el de la soja que es impresionante, deja muchos recursos allí porque hay un empresariado que reinvierte en Córdoba, en maquinaria, en edificios, en producción, en lo que sea. ¿Qué nos hace falta? Macroeconomía estable y Mendoza vuela, iría a un ritmo distinto de crecimiento del de la economía nacional. Se vio en la pandemia. Cuando el país se paró, el producto bruto bajó casi 10 puntos y Mendoza bajó tres puntos menos y cuando se reactivó la Nación, la provincia lo hizo al mismo ritmo. En términos globales crecimos el 3% en el último año.

¿Bueno, pero hacia el futuro en que tendríamos que crecer?

Podemos diversificar todos los servicios turísticos, los de la economía del conocimiento, los sectores productivos que ya vienen para que tengan mejor competitividad.

¿Hay que ampliar más la matriz productiva o tenemos un problema de rendimiento de la macroeconomía?

Van de la mano, pero si no hay macro estabilidad económica es muy difícil. Hay que ver que vamos a hacer nosotros. Hay mucho escrito a nivel internacional, entre otros de un autor, Ricardo Hausmann, de la Universidad de Harvard, que dice que no se puede ir de una rama de una actividad a otra que no se hizo nunca. Es decir, si Mendoza siempre se dedicó a la industria del vino no se puede pasar de golpe a una automotriz porque en el medio hay un know how que no lo va a poder hacer porque la maquinaria, la patente, la tecnología y la formación de recurso humano es de otro lugar, hay que traer todo de afuera.

Pero sí hay ramas de la economía que son asociadas, entonces si se hace vino también se puede hacer bebida y alimentos, si se hace petróleo se puede hacer determinada metalmecánica.

Sé que el gobierno provincial está haciendo unos estudios muy importantes de matriz. insumo y producto, para ver específicamente cual es la cadena de valor de la rama de la industria, con el fin de que si después, el Estado tiene que acompañar un esfuerzo, en un programa como el Mendoza Activa, ver donde la inversión privada tiene más rendimiento.

¿Y la minería?

La pregunta sería: ¿Diversificar la matriz productiva? Sí, estoy de acuerdo. ¿Minería? ¿Para qué? ¿Para qué se lleven el cobre a Canadá y que produzcan allá el cable que después lo vamos a poner nosotros acá en nuestro alumbrado público? Yo prefiero que hagamos acá un complejo científico tecnológico que haga el valor agregado para que el cable se haga en Argentina y no vaya el cobre a Canadá y ahí es donde nosotros tenemos una oportunidad, que es en la materia de cambio climático.

La mayor parte de la contaminación que tenemos en el país y en Mendoza, es producto de la energía fósil. En algún momento hay que empezar a hacer una matriz que ya en el mundo es obligatoria y que aquí todavía no llegó. Por ejemplo, en 2030, en el mundo desarrollado no va a haber más vehículos a combustión. Pero no es que sea una meta. No va a haber más. No van a poder circular. Tienen que ser híbridos o eléctricos.

Si vamos a hacer un complejo científico para desarrollar paneles solares, o vehículos eléctricos o movilidades sustentables y muchas cosas más que se pueden hacer para bajar las emisiones de carbono, a mí me parece interesante. Y si eso se da con el desarrollo de empresas locales, como hizo Australia, que empezó para proveer su mercado interno y hoy le presta servicios a la minería en todo el mundo. Australia vive hoy de decisiones planificadas.

Entonces, minería, donde haya control ambiental y licencia social, me parece bien y si ayuda a un problema global como el cambio climático, mucho mejor, porque generamos empleo, generamos valor agregado y un impacto positivo en lo que se fabrique, porque no da lo mismo fabricar algún tipo de agregado para una aleación que sacar el litio, ponerlo en una batería y producir energía alternativa.

En ese sentido, hay alternativas que el gobierno provincial está impulsando que me parecen muy interesantes como Potasio – Río Colorado, que es una actividad de extracción de sales de potasio. Es de bajo impacto y si se le puede dar valor agregado local a la elaboración del producto, como fertilizante para el consumo del agro, va a generar un proyecto a largo plazo muy interesante porque hoy tenemos más demanda de potasio que hace cinco años. El planeta va a consumir más productos agrícolas y de origen vegetal, va a necesitar más sales de potasio. Hay estudios que dicen que Brasil va a ser un gran demandante y Argentina también porque se va acabando la capacidad de nutrientes de la tierra.

Esto que se está haciendo con Potasio – Río Colorado es una decisión estratégica e inteligente.

¿Cómo ve la actual crisis económica? Sobre todo, como político que va a seguir siendo político y quizá, en el futuro, deba tomar decisiones difíciles.

Con mucha preocupación. Al gobierno nacional lo veo muy mal y a la Argentina también. La preocupación permanente es, hasta qué punto uno puede gestionar un municipio, una provincia, una institución, una ONG, en un país que no funciona porque las principales variables e indicadores están mal hace años. La pregunta es: ¿Cómo se resuelve eso? Y la primera reflexión es, que debe hacer uno desde el metro cuadrado en el que está, para que eso cambie.

¿Qué se puede hacer desde ese metro cuadrado?

Nosotros tenemos un municipio con la menor cantidad de empleados por habitante de la provincia. Está dentro de los diez primeros del país. Godoy Cruz tiene 208.000 habitantes y 1.800 empleados municipales, un esquema de ahorro e inversión que nos lleva a que el gasto en personal sea menor al 30% del presupuesto, una recaudación mayor del 70%, una inversión en obra pública mayor del 25%, seis nóminas salariales en el banco a modo de fondo anticíclico para afrontar cualquier problema que surja en la economía del país, para poder garantizar servicios básicos. Tenemos un Estado municipal digitalizado y despapelizado como ningún otro en Mendoza y también en eso estamos entre los primeros diez del país como así también entre los primeros diez en indicadores de transparencia según el ranking del IERAL (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana). Todo esto no son solo acciones de este tiempo que me tocó gestionar a mi porque vienen haciéndose las cosas de otras gestiones y eso ayuda.

Salimos un poco de la lógica del barrido, alumbrado y limpieza, que hay que seguir haciéndolo, con buenos servicios y prestación, pero tenemos que hacer también otras cosas.

¿Tienen otras demandas como les pasa a todos los municipios?

Tenemos demandas crecientes, por ejemplo, un rol social importante en el deporte con 24 polideportivos, 10 jardines maternales municipales que, si no existieran, las mamás no podrían dejar a sus chicos allí para ir a trabajar, mucha presencia y políticas activas con los temas ambientales. En la reducción de gases de efecto invernadero, que venimos midiendo desde 2015 a esta parte, hemos bajado un 37%, ya es más de lo que han hecho muchos gobiernos y estamos entre los 15 de Latinoamérica con mayor reducción de emisiones en ciudades de más de 100.000 habitantes. Una política concreta con resultados concretos.

Y la verdad, podríamos hacer más cosas, pero tenemos una limitante muy fuerte con la posibilidad de autonomía que tienen los municipios y con el contexto macroeconómico. Un ejemplo puntual, teníamos un plan de obras muy ambicioso y ahora con la inflación y el precio del dólar, tenemos que recalcular todos los montos, obviamente las empresas quieren reevaluarlos por el tema de la inflación, y eso hace que tengamos menos cantidad de obra públicas por peso invertido.

¿Cómo hace para que esas seis nóminas salariales no se le devalúen?

Tenemos un esquema de inversión que es el que permite la ley y tratamos de tener muy aceitado lo financiero y los pagos a proveedores. Aquí cobran entre los siete y catorce días, no más de ese tiempo. Generalmente un proveedor le carga un costo más alto al Estado porque le liquidan a los 45 o 60 días. Por eso hemos tratado de ser más eficientes con un esquema de pago a proveedores bastante ágil, todo digitalizado. Después vamos haciendo estrategias de ahorro y restricciones de gastos, con equipos de Hacienda muy especializados y profesionalizados.

Escuchaba a la ministra de Economía, Silvina Batakis, anunciando como novedoso esto de “congelemos la planta de personal” y la verdad, la tendrían que haber congelado hace años. El empleo público ha crecido a nivel nacional muchísimo, más del 6% anual y eso es un aumento del gasto público, todo a costa del empleo privado que no crece.

En la década menemista se aplicó el ajuste del personal del Estado y se terminó provocando un gran bolsón de pobreza, con un altísimo costo social. ¿No es mejor evitar esos costos con el empleo estatal hasta poder mejorar la situación?

Es que son modelos de Estado distintos. El Estado menemista era un modelo neoliberal, donde efectivamente el achique del Estado era la máxima, pero no había un modelo estratégico de país. Tampoco lo es el populismo, no tiene un modelo productivo del país. El modelo kirchnerista va metiendo pinceladas, un día está bien con el sector minero, otro día está bien con el sector sojero, sube las retenciones y se pelea con el campo, después se abuenan, hace una ley de software y luego no la respeta, un día está bien con las empresas de tecnología y literal, al mes siguiente, cambia la reglamentación de la ley. Esos zigzagueos no sirven al crecimiento estructural de la Argentina. Alguien tiene que producir y lo que genera el Estado es redistribución de riqueza, si no hay riqueza para redistribuir no hay Estado posible, ni chico ni grande. Se necesita una estrategia que diga hacia dónde va el Estado. El menemismo tuvo una máxima, un acuerdo con el FMI (Fondo Monetario Internacional) y con determinados sectores económicos, que tenía por fin, entregar las empresas del Estado al sector privado para achicar costos. Ahora: ¿Cómo las entregó? O, sin regulaciones, como en el caso del gas y la electricidad, donde no están las obras y hoy la sufrimos, como la ampliación del gasoducto Néstor Kirchner que está proyectada hace 25 años. Esas inversiones tendrían que haber ido acompañadas con la primera privatización de YPF. En vez de eso, después de privatizarla, la reestatizaron y luego crearon una empresa mixta, ese zigzagueo no sirve.

No hay una estrategia del desarrollo de los recursos estratégicos como la energía, no hay una estrategia concreta con el campo, ni con la economía del conocimiento, ni con las producciones regionales que están por el piso, salvo que tengan un esquema propio a partir de que el precio del producto tiene un valor internacional, como el limón en Tucumán, la yerba en la Mesopotamia, la manzana de Río Negro.

¿No le sorprende que a sus pares en niveles nacionales no se les ocurra aplicar conceptos que serían obvios?

Me pasa. Ocurre que después hay que tomar decisiones y cuesta, y además cuesta mantenerlas. Este municipio tenía en 1999 unos 2.700 empleados y hoy tiene 1.800. Bajamos 900 empleados y no dejamos de prestar servicios ni son peores. Lo que hay que hacer en la gestión es acupuntura, microcirugías, intervenciones muy específicas, ver donde hay bolsones de gastos improductivo que se pueden mejorar. El combustible de los camiones, por ejemplo: ¿Cómo lo controlamos? Le ponemos GPS. Por supuesto eso implica que hay que pelear con los proveedores de los camiones, con los de combustible, con el sindicato que maneja el personal que está a cargo de los camiones hasta llegar a la decisión, que va a significar un ahorro importante en combustible y logística para el Estado.

Hoy, en el Estado Nacional, estoy seguro que no hay nadie que esté evaluando hacer estas microcirugías. En la Nación tenemos 22 ministerios y yo desafío a cualquiera a que me nombre de memoria los 22 ministros del país y estoy seguro que nadie lo sabe. Hay que recalcular la dimensión del Estado en función de los servicios que se quieren para el futuro y tener un Estado presente, estratégico, regulador, solidario y ahora atravesado por un montón de agendas que son muy puntuales pero que tienen que ver con la inclusión social, con el género y la diversidad, con el ambiente y el cambio climático. Son medidas que debemos pensar, todas esas reformas del Estado no deben durar 4 años sino 10 o 15 años.

Además, tampoco, se nota que haya un modelo de país. Están los que hablan solo de la economía popular, los que hablan de la soja, o de la industria y así.

Hay que consensuarlo, no es solo uno, a lo mejor la diversificación de la matriz productiva es sumar todo eso, campo, más industria del conocimiento, más minería con controles ambientales, más economías regionales que funcionen, más apoyo a sectores productivos que producen materia prima muy estratégica.

Hay que hacer un esfuerzo de llegar a consensos y pensar en un país de mediano y largo plazo y si me pregunta si hay indicadores que nos digan si se puede hacer, yo digo que sí, y de hecho hay municipios en el país, para rescatar el rol de los gobiernos locales, en los que sí se está haciendo. Hay que mirar más esos municipios.

Argentina tiene 2.412 municipios, de ese total, solo hay 40 ciudades de más de 100.000 habitantes. Entonces, cuando hablamos del país, hay que salir del cono urbano bonaerense.

¿Y cuantos municipios andan bien?

Entre 200 y 500 municipios tienen muy buenos indicadores sociales, ambientales y en sus finanzas propias, por lo que también hay que mirar para abajo, a los gobiernos locales, a los municipios que han tenido éxito y ver cual es el mecanismo para que eso funcione en los niveles provinciales y nacionales, e ir saliendo de la crisis.

¿Si fuera intendente de otros municipios podría hacer lo mismo que en Godoy Cruz? 

Hay factores que condicionan y otros que favorecen. En Godoy Cruz nos favorece que venimos de varias gestiones ordenadas, eso es fundamental. Si uno llega a una gestión que está desordenada, no es que no se pueda hacer, pero va a llevar más tiempo.

Hay cambios estructurales que hay que hacerlos en el tiempo. No se puede tener de un día para el otro 900 empleados menos, pero en un plan a 20 años, a 50 empleados menos por año si se puede hacer y esa es la lógica, me parece, que tiene que tener el país.

De un año para otro no se van a sacar en la provincia 20 mil empleados públicos, o en la Nación 150 mil, eso es imposible, pero en 10 o 20 años sí se puede, y sobre todo si esos empleados o esos planes de empleo, esa masa que hoy paga el Estado a costa de emisión monetaria, va a los sectores productivos.

Tenemos que buscar cuales son los sectores que pueden generar producción, riqueza, valor agregado, aún más con la posibilidad tecnológica que hoy tenemos en el país, donde está creciendo la industria del conocimiento. Hay un informe de estas horas del Ministerio de la Producción, que indica que de los 15 municipios del país que mejores ingresos privados pagan, 12 son mineros (producción de petróleo), uno tiene industria automotriz, y los otros dos ranquean por la industria del conocimiento y del software. ¿Podríamos generar más ingresos privados? Sí. Ahora, cada vez que tenemos que traer una inversión, cuesta.

Con la industria del conocimiento, la mayoría se ha ido a Uruguay porque ahí tienen mejores condiciones, más apoyo, otro tipo de matriz impositiva.

A nosotros nos cuesta captar más inversiones con una macroeconomía, en la que el que viene a invertir sus dólares en lo que sea, cuando pregunta cómo los puede sacar hay que responderle que no puede porque hay un cepo. Así no va a haber nunca inversión extranjera ni nacional que quiera volver de afuera. Para repatriar esas inversiones hay que tener una política de cambio. Mauricio Macri quiso hacerla al inicio de su gestión, no tuvo éxito, ese gradualismo fue demasiado lento.

¿Va a ser candidato a gobernador?

El 2 de enero puedo responderlo, quizá unos días antes que será cuando surjan algunas definiciones que se resolverán a partir de una mesa de consulta donde estará el gobernador Rodolfo Suárez, Alfredo Cornejo, los legisladores nacionales y los intendentes. Allí se va a tratar de consensuarlo.

¿Conviene hacer una PASO?

Depende de cómo quede el calendario electoral. Si va a haber un desdoblamiento de elecciones nacionales, provinciales y municipales hay que evaluarlo. Creo que primero se va a definir el panorama nacional, en Juntos por el Cambio, si va a ir con fórmulas propias de cada partido o fórmulas mixtas. Luego en función de eso se van a hacer las definiciones provinciales y locales.

¿Tiene ganas de competir como gobernador o está ocupado en el presente?

Estoy ocupado en el presente, pero los desafíos son parte de la política, si no me gustara eso no estaría en la gestión del municipio, donde todos los días hay problemas que atender. Es un desafío muy interesante y en el caso de cualquier radical o miembro de Cambia Mendoza, no es lo mismo tomar este desafío teniendo ya una continuidad de acción o de reformas, como la que empezó Alfredo Cornejo en la Justicia, o Rodolfo Suárez en Educación o en el sistema sanitario. Todo eso debe tener una continuidad y Cambia Mendoza lo garantiza, después hay que ver los matices según quien vaya a ser el rostro de la continuidad, pero cualquiera que sea va a seguir un camino que no se puede desandar, todo lo que haga tiene que ser con esa base estructural de lo que se ha hecho en los últimos seis o siete años.

Que resultados les dio el Parque TIC que depende de la provincia, pero está acá en Godoy Cruz

El resultado es muy bueno. Hoy hay 18 empresas funcionando, 13 empresas grandes y 5 incubadas, todas mendocinas. Cuando se empezó había solo media docena que ya venían operando. Después se sumaron tres o cuatro que se reconvirtieron y el resto son todas empresas nuevas. Y si ese polo tuviera más lugar, tendríamos 30 o 40 empresas más, porque tenemos consultas de empresas que quieren instalarse en Mendoza y vienen buscando lugar.

¿Que influyó para ese crecimiento?

La infraestructura es un condicionante, aunque no el determinante, pero es el 50% para una decisión empresarial que piensa en buscar un lugar que tiene buenos servicios, tiene buena conectividad de internet y de transporte público y vial, en este caso la tiene con el metrotranvía. En estos días vamos a inaugurar un nodo ArSat (Argentina Satelital) que va a tener una velocidad magnífica para cualquier desarrollo y nos va a permitir a nosotros cablear y dar servicios a escuelas y otros servicios públicos.

Es un modelo de desarrollo interesante que le suma a Mendoza, de hecho, el gobierno provincial ya tiene un proyecto para hacer algo parecido en el Pasip de Palmira y en San Rafael. General Alvear ya tiene un modelo que quiere apuntar a la biotecnología que es muy bueno.

Este es un sector creciente, Argentina ha crecido al 6 o 7% promedio anual en blanco en esta actividad, sin contar lo que no está registrado. Todo eso es muy bueno y tiene mucho futuro. Hay un cálculo, que me lo pasaba Julieta Porta, una mendocina brillante que está triunfando con la economía del conocimiento, que es el siguiente: dentro de 12 años, la demanda global de programadores va a tener un déficit de 80 millones de trabajadores, por lo tanto lo que también tenemos que hacer como país, es como ponemos esa matriz educativa en función de esa demanda y tenemos que capacitar a los chicos para que puedan acceder a esos empleos que son de alta remuneración y que pueden dar resultados.

Esto que digo no es una cuestión del futuro. Hoy hay déficit de programadores. Hoy cualquier chico que sale con su título en esta actividad, elige donde trabajar. En el municipio tenemos programadores que no nos duran seis meses porque hacen sus primeras herramientas y se van a una empresa mediana o grande que paga mejor.

¿Cuánto ve que está preparada Mendoza o el país para este cambio que es una ola que tenemos encima a una velocidad muy grande?

Argentina no está muy preparada para eso, pero Mendoza está mucho mejor que el país, con mejor capacitación del recurso humano. Pongo un ejemplo de Godoy Cruz que es lo que conozco: aquí el 21% de la población tiene estudios universitarios o terciarios, eso es un valor agregado que no lo tiene cualquier ciudad, entonces al momento de radicarse, ya sea de tecnología o no, tener dos universidades públicas y seis universidades privadas con sede aquí, ser una ciudad intermedia con calidad de vida, etc., es un valor agregado para la localización de empresas y emprendimientos.

La falencia de no poder cubrir la demanda de puestos de trabajos de programación no es solo de Argentina, es global. De hecho, algunas empresas de Chile han venido a la Argentina porque buscan recursos humanos. Y bueno, esto hay que aprovecharlo.

En Godoy Cruz, tenemos un programa que se llama Edutech, con el que estamos ayudando a escuelas del departamento para que tengan conectividad de alta calidad, para que los chicos en cuarto grado y primer año del secundario reciban una computadora. Es un programa piloto en nuestras escuelas primarias y secundarias, está funcionando bien, y ese es un esquema en el que el municipio aporta las máquinas, la DGE (Dirección General de Escuelas) les paga un bono de capacitación a los docentes y nosotros usamos la infraestructura municipal con el parque TIC para generar contenido local, entonces cuando enseñen tal o cual materia lo hagan con un contenido de Mendoza, porque se capacita inclusive a los docentes de música, dibujo y de todas las asignaturas. Esa es una forma de ayudar para que la provincia tenga una estrategia diferenciadora de otras provincias y que nos encuentre mejor preparados para la demanda de empleo que viene.

¿Sobre la problemática ambiental y la crisis del agua qué opinión tiene? A mí me da la impresión que en 10 años la vamos a tener que estar racionando.

Yo diría que en menos tiempo que ese. En Chile, van a tener racionamiento de agua en noviembre o en diciembre próximo. Toda la cuenca del río Aconcagua está bastante seca y eso influye muchísimo en el consumo de agua en el país vecino.

Respecto de Godoy Cruz y su agenda ambiental, nuestro departamento está en la red argentina de municipios del cambio climático. Para entrar a esa red hay que medir todos los años el inventario de gases de efecto invernadero, que son 120 indicadores sobre cuántos habitantes se tiene, que consumo de gas y combustible hay, el número de autos patentados, el consumo de agua, entre otros.

El principal problema que tenemos es el combustible fósil como causante del cambio climático, pero en el tema del agua nos preocupa particularmente. Hemos empezado con un sistema de telemedición on line de los edificios públicos, ya pusimos medidores en las principales reparticiones y la primera conclusión que surge es que tenemos cañerías obsoletas, en muy mal estado. Por ejemplo, este edificio (la sede municipal) consumía 80 mil litros de agua todos los fines de semana y no había nadie. Empezamos a buscar y a buscar y encontramos que había un caño roto que perdía de vaya a saber cuántos años, pero si no poníamos el medidor con telemedición no íbamos a saber nunca qué estaba este caño pinchado.

Paso dos, para el año que viene queremos tener con este sistema de telemedición todos los edificios de Godoy Cruz, todas las escuelas, todos los centros de salud, comisarías, hospitales, todo va a tener telemedición de agua.

¿Es como el medidor que está en las casas?

Sería como ese, pero con un dispositivo que tiene bluetooth y que envía al teléfono celular, a través de una aplicación, cual es el consumo en tiempo real, con la ventaja de que esa app tiene una alarma que, a partir de los datos de la cantidad de miembros del grupo familiar y sus hábitos, arroja el promedio de consumo que debería haber y va dando alertas de si hay pérdidas o consumos excesivos. La tecnología de los sensores es china, pero la aplicación es de una empresa del parque TIC de Godoy Cruz, que ya la está haciendo homologar por Aysam (Aguas y Saneamientos Mendoza) y por el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industria).

Si esto anda bien, es el futuro, hay que ir hacia eso, micromedición del consumo domiciliario y después trasladarlo al consumo rural porque después, el paso dos, es como hacer para que el consumo de agua rural se optimice. Sabemos que no hay que regar a manto, pero el consumo intra finca y entre fincas es todo un tema. Además, resolverlo está asociado a un tema de energía, porque para hacer riego por goteo hay que presurizar, para eso hace falta una cisterna y una bomba y eso es energía. ¿Quién paga la energía? Entonces, lo que hay que combinar ahí es que esa energía sea solar, para que se amortice el costo del panel con el costo de la inversión y que el Estado subsidie a aquellos que hagan energía limpia.

Estamos trabajando además en una experiencia piloto que vamos a hacer con Irrigación en la zona de la cervecería Andes, para hacer esto de ir con bombas y energía solar y determinar cuánto cuesta regar por aspersión un parque que tenemos ahí de dos hectáreas. Eso después se puede trasladar a la cuenta de lo que podría costar regar una finca y vamos a ver cómo funciona. Es una experiencia piloto, concreta, puntual, con tecnología hecha en Mendoza por mendocinos.

Vuelvo a la red de cambio climático. En la medición anual de la matriz de contaminación de gases de efecto invernadero nos está dando que estamos bajando el promedio internacional de 6 toneladas por habitante por año. Argentina está por arriba, 8,5 toneladas; el valor internacional tolerado es 6 y Godoy Cruz está en 1,9 toneladas por habitante por año, pero cuando empezamos esto estábamos en 3,8. El problema ahora, es que hemos llegado a un punto que ya no podemos bajarlo más si no tenemos acciones del sector privado.

¿Cómo se bajó ese índice?

Con un conjunto de acciones. Más energía limpia, reemplazamos el cien por ciento del alumbrado público por luces leds, todos los edificios municipales tienen energía solar, empezamos a tratar los residuos secos y húmedos porque no lo teníamos. Hoy reciclamos todo los pet, tenemos 210 puntos limpios de acopio de cartón, pet y vidrio, cantidad de kilómetros de ciclovía, pasamos de 10 a 22 kilómetros y vamos a llegar a 40 kilómetros, incorporamos al principio de la gestión el ítem bici para que los empleados vinieran a trabajar en la bicicleta. Al principio venían cuatro empleados en bici y hoy vienen 400, a los que se les paga un bono por esto.

Ahora estamos haciendo una planta de un mega de energía a partir de un parque solar, y eso va a nutrir la red del alumbrado público. Esa energía se va a inyectar a la red de la Cooperativa Eléctrica y la compañía nos va a compensar en kilowatts. Eso va a reducir en las boletas eléctricas de los vecinos el cargo por alumbrado público.

Todas estas acciones van bajando el índice en pequeñas cantidades. Hay ordenanza para que las construcciones privadas que usan energías limpias, o tratamiento de aguas grises, o terrazas verdes o construcción bioclimática, se les descuente los aforos de construcción del cero al 100%, dependiendo de la cantidad de cosas que se utilicen en la obra, y ahí tenemos varios emprendimientos nuevos que son sustentables con energía solar como el primer hotel, el cinco soles, totalmente sustentable con energía limpias, también hay varias empresas de la zona industrial que está en esto y ahora, con el último Mendoza Activa, entraron 12 empresas a los que el programa les devuelve el 40% de los paneles solares y nosotros el 10% más. Muchas ya los están usando en sus techos.

Fuente: Diario Mendoza Post
https://www.mendozapost.com/entrevista/231993-garcia-zalazar-hay-que-mirar-a-los-municipios-para-salir-de-la-crisis/

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