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Mendoza
martes, abril 16, 2024

Separar la paja del trigo

Pareciera que gran parte del discurso de Milei el viernes pasado, en la apertura de sesiones del Congreso, lo hubiera escrito Mendoza. Casi todas las reformas y principios fundantes que el Presidente propone para el país, aquí se vienen aplicando desde hace 8 años, cuando nos tuvimos que recomponer del desastre fiscal y político que dejaron las gestiones anteriores.

De esta forma, hoy Mendoza figura entre las jurisdicciones sub-nacionales mejor rankeadas a nivel nacional. En un muy buen trabajo, liderado por el economista Marcelo Capello, del IERAL, titulado Ajuste Fiscal y Relación Nación-Provincias, se analizan la mayoría de las variables del federalismo fiscal, donde nuestra provincia se destaca en casi todo: empleados públicos por habitante, dependencia de transferencias discrecionales, eficiencia recaudatoria propia, superávit operativo, etc.

Tomemos el caso de los empleados públicos cada mil habitantes: jurisdicciones como Mendoza, Santa Fe y Córdoba no superan los 50, mientras que Catamarca y La Rioja, entre otras, superan los 100. El doble de empleados públicos para brindar servicios, quizás inclusive, inferiores que los nuestros. ¡Es insostenible!

Esto último lleva a una segunda cuestión. El informe del IERAL también muestra con claridad que más de un tercio del gasto público se efectúa a nivel provincial (sumando recaudación propia más lo que viene de Nación), lo que implica que hoy un tercio del ajuste que hace la Nación, lo están soportando las provincias, 35% para ser exactos. Por lo tanto, el necesario ajuste fiscal (nacional y sub-nacional), que bien plantea Milei, necesita de un “gran consenso fiscal federal”, donde se premie el esfuerzo de los que ya ordenaron, como nosotros, versus los que nunca lo hicieron. Mendoza ya no tiene margen para bajar su gasto fiscal por habitante, incluso hasta nuestra Legislatura es la más eficiente en gasto per cápita de todo el país, según datos de Fundación Apertura.

Entonces, no parece del todo justo que provincias ejemplares en lo fiscal, como Mendoza, nos veamos sometidas al mismo ajuste que La Rioja, Formosa, La Pampa y otras, llenas de empleados públicos y con mínimo esfuerzo recaudatorio propio, jurisdicciones que solo siguen manteniendo su elevado gasto público gracias a los “criterios mágicos” de una coparticipación federal inexplicable desde la lógica económica básica.

Tomemos La Pampa y Formosa, por ejemplo, ambas tienen un gasto público por habitante (promedio de $500 mil/año, valores de 2022) que duplica al de Mendoza, Córdoba, entre otras. Entonces, ¿es justo que Mendoza tenga que ajustar en la misma proporción que La Pampa y Formosa? No creemos que sea así.

No olvidemos que es en las jurisdicciones sub-nacionales donde se hace gran parte del “gasto efectivo” que llega a la gente en servicios públicos: salud, educación, seguridad, servicios municipales, etc.; mientras la Nación es responsable básicamente de la estabilización de la macro, pero la micro se empuja mucho más desde provincias y municipios, quienes están más cerca de los problemas ciudadanos.

Para finalizar, y en aras al eventual Pacto de Mayo, creemos razonable establecer criterios que pongan en valor los esfuerzos fiscales de cada provincia, para de esa manera no sobreajustar a jurisdicciones como Mendoza, que ya hicieron los deberes, versus otras que aún no. El Presidente debe saber escuchar y ser equitativo, dar a cada uno lo que corresponde es reconocer a quienes se esforzaron y a quienes despilfarraron. Si Milei logra realizar esta sintonía fina, va a empezar a parecerse a un estadista, y no solo a un presidente más.